20N: Derecho de los niños y niñas a ser niños y niñas

Los niños nos deberán perdonar... Una reflexión que nos ayuda a pensar en los más pequeños y pequeñas en el Día Universal de los Derechos de los niños y niñas
Nena somrient
Fundació IRES
20 noviembre de 2020

Reflexión de Daniel Jiménez Gómez, coordinador de proyectos de Fundación IRES en Baleares

Este viernes 20 de noviembre se conmemora el Día Universal de los derechos de la infancia. Una fecha que en circunstancias normales debería servirnos para recordar y poner en valor la importancia de ser niños y niñas, la importancia de crecer en libertad, la importancia de aprender y aprender jugando, la importancia de procurar que nuestro futuro, que es la infancia, pueda crecer feliz o con las herramientas necesarias para serlo.

Pero este año extraño ha sido un año marcado mundialmente por la pandemia del Covid-19. Un año que ha marcado un antes y un después en la manera de vivir y de relacionarnos. Un año lleno de temores, restricciones y carencias que nos han afectado a todos y todas de diversas maneras, algunas de ellas de manera irreparable.

Este año, donde se ha debatido entre la importancia de conjugar la salud con la economía, donde hemos tenido que ponderar la libertad con el respeto, donde más que nunca la solidaridad ha sido más necesaria, y en ocasiones menos presente entre nosotros; las personas adultas y sus decisiones, hemos dado la espalda a nuestros niños en diferentes ocasiones.

La infancia ha sido el colectivo que más tarde ha recibido la atención de los responsables públicos en cuanto a medidas por su bienestar. Puede que no sean conscientes pero han experimentado una etapa de su vida que nunca volverá, se ha visto marcada por los confinamientos, las prohibiciones y los impedimentos para ser niños y niñas. Han tenido que hacer «vida normal» en una situación anormal, que han perdido a seres queridos sin casi comprender el porqué de las cosas.

Este año, más que nunca, reivindicamos el derecho de los niños y niñas a a vivir su infancia plenamente, a jugar y ser felices y esperamos que en un futuro nos perdonen por el hecho de haberlos privado de una parte de su niñez y que nuestros errores sirvan para hacerlo mejor. Todo es un camino de aprendizaje.