8 de marzo: de la conciencia a la acción

Son muchos los avances conseguidos, pero aún nos queda mucho por hacer.
Fundació IRES
08 marzo de 2023

Cada 8 de marzo se conmemora el Día internacional de las mujeres, cuyo objetivo es la consecución de la igualdad de género real y efectiva. Dicho día se conmemora oficialmente por la ONU desde 1975, aunque encuentra sus orígenes en las múltiples manifestaciones de mujeres feministas que ya se realizaban desde comienzos de siglo XX: el derecho a voto y mejores condiciones de trabajo eran dos de las muchas reivindicaciones que teñían de lila este día.

¿Por qué un día como este?

El 8 de marzo es un día de reivindicación, un día para recordar por qué es importante el feminismo y la búsqueda de la igualdad de género. Todavía encontramos muchas formas de discriminación y violencia hacia las mujeres alrededor de todo el mundo. Y en el ámbito laboral, esencial para el desarrollo y empoderamiento femenino, todavía hallamos graves brechas que dificultan el gozo pleno de los derechos para las mujeres y que blindan el privilegio masculino.

En la Unión Europea sólo un 6% de mujeres ostentan cargos de dirección en su empresa, la brecha salarial de género continúa estabilizada en un 28% (Europa) y un alto porcentaje de mujeres no consigue acceder al mercado laboral aún bajo el deseo de hacerlo (aproximadamente un 15% de mujeres por un 10% de hombres en el mundo).

Una vez en el mercado de trabajo, las condiciones son más precarias para las mujeres: mayores índices de desempleo, jornadas laborales reducidas, salario y pensión inferiores, dificultades para la conciliación, problemas de corresponsabilidad, acoso sexual, carga mental, mayores índices de enfermedad psicológica y otras circunstancias pueden darse en mayor frecuencia e intensidad para las mismas.

Son muchos los avances conseguidos: el sufragio femenino, la inclusión de mujeres en puestos de mando y relevancia, mejores políticas públicas que favorecen la paridad, la participación pública de las mujeres, y que previenen y actúan contra la violencia machista en todas sus formas. Pero distan de ser suficiente y paralelamente se han dado retrocesos como el derecho al aborto, que sigue cuestionándose, o la escolarización de las niñas en países donde se ve truncada por su condición de género.

Relaciones desde la conciencia de género

La desigualdad de género es un problema estructural y multicausal. Y es en las relaciones entre personas donde principalmente se establecen las desigualdades. En los múltiples contextos donde las personas de todos los géneros interactuamos, se producen relaciones de poder definidas por el patriarcado.

Por ejemplo, según estudios, tan sólo el 20% de hombres europeos afirman responsabilizarse de las tareas domésticas, roles que tradicionalmente siguen desempeñando más las mujeres; la violencia machista aún afecta en España a más de la mitad de mujeres heterosexuales de más de 16 años y continuamente se reproducen formas muy sutiles de machismo que sitúan a las mujeres en roles de subordinación, considerando erróneamente “lo femenino” como más débil, sensible, dependiente y vulnerable. Problemáticas que se acentúan ante la tolerancia y la desigualdad.

En torno al 25 de noviembre preguntamos a profesionales de la Fundació IRES cómo aplicaban la perspectiva de género en su día a día, y este fue uno de los puntos clave.

La responsabilidad social y personal, que actualmente sigue constituyendo un gran reto por delante, es la toma de conciencia de los roles tradicionales de género y cómo han sido interiorizados en nuestro pensamiento, actitud y comportamiento. Construir relaciones sanas, libres de machismo y toda clase de discriminación, sin prejuicios y en pro de la igualdad real, pasa por ese proceso de deconstrucción de género, hacer autocrítica y crítica, romper con los estereotipos y roles convencionales para llevar el feminismo a nuestras relaciones. No sólo en pareja, también en familia, amistad, entre compañeros/as de trabajo, con nuestro vecindario e incluso con uno/a mismo/a.

Debemos crear espacios de confianza donde visibilizar las violencias, expresar los sentires y rebatirlos, mostrar apoyo y sororidad, afirmar nuestro compromiso directo y decidido para la igualdad de género y frente a la discriminación y violencia machista. La responsabilidad no se encuentra únicamente en la persona, si bien cada uno/a tiene un gran papel en la construcción de ese mundo de igualdad que queremos crear. Empecemos por aquí, miremos también hacia dentro.