Ahora y siempre: Intervención comunitaria en el ámbito judicial

¿Cómo se garantiza el acompañamiento profesional de personas penadas durante la COVID-19 y la atención a sus familias? Los equipos de Medidas Penales Alternativas de Barcelona nos hacen llegar sus impresiones.
Fundació IRES
9 junio de 2020

Muchas de nosotras tenemos la sensación que nos han robado marzo, abril, mayo y, que de repente, es junio. Algunas personas ya están en la fase 2, otros llevamos poco a la fase 1, no sin haber transitado por un interludio con decimales. La COVID-19 lo interrumpió prácticamente todo, y en este mientras tanto nos hemos tenido que adaptar a tantas cosas que quizás ya no tenemos claro cuál es la nueva o la antigua normalidad.

Es precisamente en el contexto de la intervención comunitaria al ámbito judicial donde fortalecer los vínculos de las personas atendidas se vuelve esencial; la intervención, si no es extensa a un nivel relacional, permanecerá ineficaz. Por lo tanto, los esfuerzos van dirigidos a fomentar que las personas penadas continúen formando parte de la familia y su comunidad. El contexto de crisis sanitaria, sin embargo, interpone muchas dificultades ante esta premisa.

Sin embargo, nuestros equipos han hecho posible mantener el acompañamiento a las personas penadas vinculadas a los servicios. Esta adaptación no ha sido fácil. A pesar de que muchas han dispuesto de un espacio de trabajo a sus hogares, ni las condiciones materiales y ambientales, ni la fusión de la vida laboral y familiar han sido pan comido. Los equipos, reflejándose en la sociedad, demostraron una cohesión y solidaridad entre compañeras que ha permitido compensar el shock de las primeras semanas. Se crearon comisiones de trabajo para unificar criterios, procedimientos y protocolos, además de crear, en coordinación con otros recursos de atención (CSM o CASO), itinerarios de intervención adecuados a la situación de crisis. “Somos un equipo enfocado a resolver dificultades”, dicen, expresando la buena adaptación; pero esta mirada resiliente y optimista no quita el gran esfuerzo que ha hecho todo el equipo humano.

Atención profesional pese a las dificultades técnicas

Muchos servicios han encontrado dificultades muy parecidas. Por un lado, no tener un acceso fluido a la aplicación informática de gestión de expedientes del sistema de información de justicia (JOVO) ha retardado mucho el trabajo de las compañeras; algunos servicios han tenido que crear cadenas de trabajo entre coordinadoras, administrativas y referentes que tuvieran acceso a las bases de datos, facilitando la información al equipo técnico. Por otro lado, desde las primeras semanas mantuvieron el trabajo con equipos y dispositivos propios, con todo el que comporta: hacer llamadas con el número oculto supone que hay personas que no cogen el teléfono, o que no pueden devolverlas; no disponer de ordenadores debidamente actualizados o tener menos que personas en casa; aumentar el deterioro de los dispositivos; tener conexión deficiente, etc. A pesar de todo esto, reconocen que estamos ante la oportunidad de modernizar muchos procedimientos y dinámicas de trabajo, y valorar las ventajas del teletrabajo con los recursos adecuados.

En general, las profesionales han tenido que adaptar la atención por vía telefónica. Señalan, sin embargo, que la diferencia frente a la atención presencial radica en la pérdida de información que se da a causa de no acceder a la información no verbal. Esta comunicación se mantiene con los usuarios y sus familias, centros de tratamiento, juzgados y profesionales otros servicios, dando prioridad a las personas en situaciones más vulnerables o de más riesgo dado el tipo de delito y perfil. Presentar problemas de salud (física y/o psicológica), vivir en situación de sinhogarismo, no tener cobertura asistencial en el caso de personas migradas, disponer de escasos recursos económicos o la carencia de apoyo familiar o social expone a estas personas a sufrir con mucha intensidad las consecuencias derivadas del confinamiento.

Los equipos han dado apoyo emocional y contención, y se han hecho cargo de las dudas de las personas penadas durante el confinamiento. Por otro lado, trabajar el vínculo es el núcleo de la filosofía de trabajo de los equipos de Medidas Penales Alternativas, y escuchar una voz conocida puede ser crucial ante esta situación de incertidumbre. Paradójicamente, algunas personas con problemas de adicción han reportado a los equipos que el aislamiento y un buen entorno familiar los ayuda a consolidar la abstinencia, puesto que se sienten muy acompañados/as; desgraciadamente, otros han incrementado el consumo, sobre todo de alcohol. Cuando se trata de problemas de salud mental, ha sido muy importante el acompañamiento del equipo técnico para evitar descompensaciones, hacer contención o asesorar a la familia que, a veces, se han visto desbordadas. En algunos casos, los equipos han tenido que reportar incidencias a instancias judiciales como son las descompensaciones clínicas, fugas, agresiones o no respetar las medidas de protección hacia la víctima.

Principales preocupaciones de las personas penadas

La desazón de las personas penadas son comunes al resto de la población: preocupación ante el posible contagio, incertidumbre sobre el acceso al mercado laboral, no disponer de ingresos, relaciones de pareja confinadas, pocos recursos de servicios sociales o sociosanitarios, la educación de sus hijos e hijas, hacer frente al alquiler, facturas y deudas, conflictos con la familia… Pero, además, se preguntan cómo les afecta esta parada en el cumplimiento de sus penas y obligaciones, las tramitaciones judiciales pendientes o el desarrollo de programas formativos. No obstante, agradecen mucho las llamadas y el seguimiento telefónico, y se muestran comprensivos y comprensivas con los cambios y paradas de servicios.

Parece que el confinamiento se acaba. No somos las únicas que hemos puesto las manos y el corazón ante esta crisis. Sin duda ha sido un esfuerzo colectivo sin precedentes y, a su vez, será un precedente en sí mismo. Tenemos la oportunidad de coger los aprendizajes que hemos hecho los últimos meses y protegerlos; todavía tenemos que pensar cómo y hacia donde queremos dirigir esa salida. Ahora y siempre, tenemos que seguir junto a las personas que transitan dificultades, ahogadas por las desigualdades y las violencias. Ahora y siempre.

Queremos agradecer el trabajo tan valioso de todas las personas que hay en el frente de cada servicio, que han demostrado desde el primer minuto de esta crisis su compromiso con las familias y su bienestar. Tenemos muy presente la labor de los técnicos de sistemas informáticos, las personas de administración, y las compañeras y compañeros de la educación social, trabajo social y psicología, sin la cual este proyecto carece de sentido. Es emocionante ver la proactividad y la ilusión con que los equipos están poniendo en marcha todas estas iniciativas para que las familias más vulnerables no acaben saliendo más perjudicadas.

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