Este año, cada rosa está hecha por una mano diferente, tiene su propia historia, con colores y trazos diversos. Como las familias que atendemos en la Fundació IRES, cada una es única y tiene un relato propio: precioso, frágil e irrepetible.
Celebra con nosotros la singularidad de cada vida y haz posible que familias que atraviesan situaciones de vulnerabilidad puedan continuar su camino con nuevas oportunidades.